Ahora mismo tienes dos opciones. Por supuesto que la elección es solo tuya
Tomas decisiones todos los días, casi en cada gesto.
- Te levantas por la mañana y eliges la ropa que te pondrás para trabajar. A algunas personas esa elección les afecta a la actitud con las que se ponen manos a la obra.
- Abres el correo electrónico para saber si hay algún asunto urgente que atender a primera hora o si te ha llegado una solicitud de presupuesto o cuántas ventas nuevas han caído.
- Decides qué atenderás y qué pospondrás. Esa decisión afecta a tu rutina y productividad.
- Sabes que podrías aumentar las ventas, pero tu estrategia no te está dando resultados a pesar de la cantidad de horas, esfuerzo y pasta que te está costando.
También aquí tienes opciones.
Puedes quejarte de lo mal que está la economía, de que las ayudas a los negocios que se preocupan (de verdad) por el medioambiente no llegan, echar pestes sobre las grandes multinacionales que utilizan la palabra sostenibilidad para limpiar su imagen a costa de engañar al consumidor y un largo etcétera.
Otra opción es hacer un análisis de qué está en tu mano para llegar a esos consumidores que están dispuestos a pagar por lo que tú vendes. Puede que la comunicación por escrito no transmita el verdadero valor de lo que ofreces. Puede, y no lo afirmo, solo puede, que la estrategia esté algo coja…
Esta historia se repite una y otra vez en tu día a día.
Si eres como Neo que no cree en el destino y que le gusta controlar su vida, tendrás que pasar a la acción y elegir la pastilla roja. Esa pastilla te llevará a rellenar el formulario de suscripción.
Te he dicho que la elección es tuya, pero no hacía falta, tú eso ya lo sabes.
Al igual que Morfeo le ofrece a Neo elegir entre la pastilla roja y la azul, tú puedes cerrar esta página y seguir con tu vida.
Esta historia se repite varias veces… Alicia en el país de las maravillas o Neo en Matrix.
¿Qué opciones tienes tú? Si quieres cambios, haz algo diferente.
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